Tráfico ilegal de aves: cómo funciona, qué especies sufren más y cómo frenarlo

Alrededor del 45 % de las especies de aves se comercia de alguna forma. Repasamos cómo funciona el tráfico ilegal, a quién afecta y cómo actuar.

Guacamayo de colores brillantes en un árbol
Contenido
  1. Cuántas aves se comercian: lo que dicen los estudios
  2. Cómo funciona la cadena del tráfico
  3. Loros y guacamayos en América Latina
  4. Por qué es tan dañino para las aves
  5. Qué dice la ley, también en España
  6. Qué puedes hacer tú
  7. Preguntas frecuentes
  8. ¿Qué aves son las más traficadas?
  9. ¿Es legal tener un loro como mascota?
  10. ¿Qué es CITES?
  11. ¿Por qué el tráfico de aves es un problema ecológico y no solo animal?

El tráfico ilegal de aves consiste en capturar aves silvestres, o robar sus huevos y polluelos, para venderlas como mascotas, para colecciones o para su plumaje, saltándose las leyes que protegen a cada especie. Es una de las formas más extendidas de comercio ilegal de fauna: según BirdLife International, alrededor del 45 % de las especies de aves del mundo se comercializa en mayor o menor medida.

La noticia original hablaba de precios y casos concretos de hace años. Aquí lo actualizamos: cómo funciona el negocio, qué aves son las más afectadas, qué dice la ley y qué puedes hacer tú.

Cuántas aves se comercian: lo que dicen los estudios

Un estudio liderado por científicos de BirdLife y publicado en Conservation Biology en 2024 calculó por primera vez cuánto se comercia en todas las especies de aves, unas 11.000. Concluye que casi un 10 % de las especies sufre una presión comercial alta, y que los loros, los halcones, los azores, los búhos y los cálaos son especialmente propensos a ser comercializados. La mitad de las especies comercializadas son aves cantoras (BirdLife International).

El comercio no siempre es ilegal: parte está regulado por la Convención CITES, que controla el comercio internacional de especies amenazadas. Pero el estudio señala que el comercio de aves está mal vigilado y poco regulado en muchos países, y que hay especies al borde de la extinción por la captura insostenible.

Muchas poblaciones de cotorras y loros que viven asilvestrados en ciudades de Europa y América del Norte proceden de aves capturadas en la naturaleza que escaparon o fueron liberadas.

Cómo funciona la cadena del tráfico

Aunque cada región tiene sus particularidades, la cadena suele repetirse:

  1. Captura: cazadores locales atrapan aves adultas con redes, trampas o pegamento, o sacan polluelos de los nidos, a menudo cortando el árbol.
  2. Intermediarios: las aves se acumulan en mercados o casas y se mueven por carretera, ríos o aeropuertos, con documentos falsos o escondidas en maletas, cajas y botellas.
  3. Venta: se ofrecen en mercados, ferias y redes sociales, o se introducen en circuitos legales con papeles falsificados.

El UNODC (Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito) estima que el tráfico de especies protegidas mueve hasta 20.000 millones de dólares al año. Entre 2015 y 2021 se incautaron cerca de 13 millones de ejemplares de todo tipo, y el propio informe recuerda que el tráfico real es mucho mayor que lo que se intercepta (Eco-Business, sobre el informe de UNODC 2024). El mismo informe señala que el tráfico de aves, junto con el de reptiles, peces o mamíferos, ha contribuido a extinciones locales y globales.

Guacamayo posado en una rama en la selva
Foto: Debora Tingley / Unsplash
Los loros y guacamayos figuran entre las aves más afectadas por la captura para el mercado de mascotas.

Loros y guacamayos en América Latina

Los psitácidos (loros, pericos y guacamayos) son un ejemplo claro. La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente de México (Profepa) recuerda que el país tiene 22 especies de psitácidos cuyas poblaciones llevan unas tres décadas en descenso por la captura ilegal y la pérdida de hábitat, y que el tráfico aumenta durante la temporada de anidación, de marzo a mayo. Su mensaje es directo: la demanda de mascotas sostiene el delito (Infobae, sobre la campaña de Profepa de 2026).

Las cifras de precios que circulaban en la noticia original (miles de dólares en Europa frente a unos pocos en origen) variaban mucho según la fuente y el año, así que conviene quedarse con la idea de fondo: quien captura cobra muy poco y quien revende, mucho más.

Si te interesa el caso de México, mira nuestros artículos sobre los animales en peligro de extinción en México y sobre el ecoturismo y los guacamayos rojos en Chiapas.

Por qué es tan dañino para las aves

  • Mortalidad en el proceso: el estrés, el hacinamiento y el transporte matan a muchas aves antes de llegar al comprador, por eso se capturan muchas más de las que se venden.
  • Cautiverio inadecuado: Profepa advierte que el aislamiento y las jaulas provocan depresión, anorexia y pérdida de plumas en loros y guacamayos. Teñirles las plumas para hacerlos pasar por otra especie puede causar quemaduras, intoxicaciones y ceguera.
  • Pérdida de poblaciones silvestres: las aves que se llevan no vuelven a criar, y muchas especies de crecimiento lento no compensan la pérdida.
  • Riesgos sanitarios: el comercio de aves vivas puede propagar enfermedades entre especies y hacia las personas.

Para ver qué especies están hoy más amenazadas, consulta nuestra lista de aves en peligro de extinción.

Qué dice la ley, también en España

El tráfico no es solo un problema de países lejanos. En España, la Guardia Civil a través del Seprona investiga con frecuencia la captura de fringílidos como el jilguero con métodos prohibidos. En un caso de febrero de 2026 en Talavera de la Reina, se halló a un hombre con pájaros atrapados con ramas untadas de pegamento y un jilguero macho vivo como reclamo; el Código Penal contempla penas de hasta dos años de prisión, multas e inhabilitación para cazar o pescar (El Debate).

En México, según Profepa, el artículo 420 del Código Penal Federal castiga el tráfico de estas especies con entre uno y nueve años de prisión y multa, con penas mayores si hay fines comerciales o ocurre en un área natural protegida.

Qué puedes hacer tú

  • No compres aves silvestres ni huevos, aunque el vendedor las presente como "criadas en casa" sin documentación.
  • Si quieres un ave de compañía, exige un certificado de cría legal y anillas de identificación, y plantéate si puedes darle el espacio y la vida social que necesita.
  • Desconfía de anuncios en redes sociales con aves protegidas y denuncia: en España, al Seprona (062) o a las autoridades ambientales de tu comunidad; en México, a Profepa.
  • Si encuentras un ave exótica sin dueño, avisa a un centro de recuperación de fauna; no la sueltes.
  • Elige turismo de observación de aves responsable en lugar de actividades que impliquen fotografiarte con animales.

Preguntas frecuentes

¿Qué aves son las más traficadas?

Los loros y guacamayos destacan, junto con rapaces como halcones y búhos, cálaos y numerosas aves cantoras como jilgueros y otros pájaros pequeños, según el análisis de BirdLife.

Depende de la especie y del país. Si está protegida debe proceder de cría legal y llevar documentación; las aves capturadas en la naturaleza no pueden venderse.

¿Qué es CITES?

Es el convenio internacional que regula el comercio de especies de fauna y flora amenazadas mediante permisos de exportación e importación.

¿Por qué el tráfico de aves es un problema ecológico y no solo animal?

Porque retirar aves del medio altera la dispersión de semillas, la polinización y las cadenas tróficas de las que dependen otras especies.

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