Impacto ecológico de la erosión del suelo: causas, consecuencias y soluciones

Qué es la erosión del suelo, qué la acelera, cuánta tierra está degradada según la FAO y la ONU y qué medidas sirven para frenarla.

Terreno agrícola con signos de erosión del suelo
Contenido
  1. Qué es la erosión y por qué no siempre es un problema
  2. Las causas humanas más importantes
  3. Cifras para dimensionar el problema
  4. Impacto ecológico: qué se pierde cuando se pierde el suelo
  5. Menos alimentos y menos agua
  6. Pérdida de biodiversidad
  7. Desertificación y cambio climático
  8. Cómo se frena la erosión
  9. Qué puedes hacer tú
  10. Preguntas frecuentes
  11. ¿La erosión y la desertificación son lo mismo?
  12. ¿Cuánto tarda en formarse el suelo?
  13. ¿Todos los desiertos son por culpa humana?
  14. ¿Qué fertilizante repone un suelo erosionado?

La erosión del suelo es la pérdida de la capa fértil de la superficie, arrastrada por el agua, el viento o el laboreo, y su impacto ecológico va mucho más allá del campo que se queda sin tierra. El suelo tarda siglos en formarse y puede perderse en pocas temporadas, así que cuando se erosiona se pierden a la vez cultivos, agua, biodiversidad y capacidad de absorber carbono. Estas son sus causas, sus consecuencias reales y lo que se puede hacer para frenarla.

Qué es la erosión y por qué no siempre es un problema

La erosión es un proceso natural: la lluvia, el viento y el hielo desgastan las rocas y mueven sedimentos desde siempre, y así se han formado valles, dunas y muchos de los paisajes áridos que admiramos. Esa erosión geológica es lenta y suele compensarse con la formación de suelo nuevo.

El problema aparece cuando el ser humano la acelera. Un suelo sin cobertura vegetal, compactado o labrado a favor de la pendiente pierde en una tormenta lo que la naturaleza tardó décadas en acumular. El inventario español de erosión (INES) del Ministerio para la Transición Ecológica distingue cinco tipos: laminar y en regueros, de cárcavas y barrancos, movimientos en masa, erosión en cauces y erosión eólica, y mide la pérdida en toneladas por hectárea y año.

Las causas humanas más importantes

  • Deforestación e incendios: sin raíces y sin copas que amortigüen la lluvia, el suelo queda expuesto. Lo explicamos con más detalle en Dile no a la deforestación masiva.
  • Agricultura intensiva: arar en pendiente, dejar la tierra desnuda entre cosechas y el monocultivo empobrecen la estructura del suelo.
  • Sobrepastoreo: demasiado ganado elimina la cubierta vegetal y compacta el terreno.
  • Riego mal gestionado: puede salinizar el suelo y dejarlo improductivo.
  • Urbanización y obras: sellan el terreno y concentran la escorrentía, que erosiona las zonas de alrededor.

Las explotaciones agrarias pueden compensar parte del daño con fertilizantes, pero eso no devuelve el suelo perdido: lo que se pierde es justamente la capa más rica en materia orgánica. Si te interesa cómo se mide y se cuida esa capa, tienes más en Salud del suelo: qué es y cómo mantener su calidad.

Cifras para dimensionar el problema

La FAO estimó en su informe sobre el estado de los recursos de suelos del mundo que un 33 % de las tierras están de moderada a altamente degradadas por erosión, salinización, compactación, acidificación y contaminación química, y que la erosión arrastra entre 25 000 y 40 000 millones de toneladas de suelo superficial al año. Esa misma fuente calculaba unas pérdidas de unos 7,6 millones de toneladas anuales de cereal por la erosión.

Los datos más recientes apuntan en la misma dirección. El informe de la FAO El estado mundial de la agricultura y la alimentación 2025 señala que unos 1.700 millones de personas viven en zonas donde los rendimientos agrícolas son alrededor de un 10 % más bajos por la degradación de la tierra causada por el ser humano. Y la Perspectiva Mundial de la Tierra de la ONU (UNCCD, 2022) concluyó que hasta el 40 % de la tierra del planeta está degradada, con efecto directo sobre la mitad de la humanidad.

Campo con surcos y barrancos de erosión tras la lluvia
Foto: Dylan de Jonge / Unsplash
Los surcos a favor de la pendiente facilitan que la lluvia arrastre el suelo fértil.

Impacto ecológico: qué se pierde cuando se pierde el suelo

Menos alimentos y menos agua

Un suelo erosionado retiene menos agua y menos nutrientes, de modo que produce menos con más insumos. Además, los sedimentos arrastrados acaban en ríos y embalses, donde enturbian el agua y reducen la capacidad de almacenamiento.

Pérdida de biodiversidad

Bajo nuestros pies vive una red de hongos, bacterias, lombrices e insectos que descompone la materia orgánica y alimenta a las plantas. Cuando la capa superficial desaparece, esa comunidad se pierde con ella, y la vegetación que la sostenía no vuelve con facilidad.

Desertificación y cambio climático

En zonas secas, la erosión es una de las vías hacia la desertificación: el suelo desnudo se reseca, el viento se lo lleva y la vegetación no se recupera. A la vez, los suelos degradados almacenan menos carbono y pueden liberarlo a la atmósfera, lo que enlaza con lo que cuentas en ¿Qué es el cambio climático?.

Un suelo cubierto de vegetación casi siempre pierde mucho menos que uno desnudo: mantener la tierra tapada es la medida más sencilla y barata contra la erosión.

Cómo se frena la erosión

La buena noticia es que la degradación se puede revertir en parte. La FAO calcula que recuperar solo un 10 % de las tierras de cultivo degradadas por el ser humano podría alimentar a otros 154 millones de personas al año, con prácticas como la rotación de cultivos o las cubiertas vegetales. Entre las medidas habituales están:

  • Mantener cubierta vegetal todo el año, con cultivos de cobertera entre cosechas.
  • Labrar en curvas de nivel o hacer terrazas en laderas.
  • Reducir el laboreo y dejar restos de cosecha en superficie.
  • Plantar setos y árboles que actúen de barrera contra el viento.
  • Ajustar la carga ganadera a lo que el pasto puede soportar.
  • Reforestar con especies autóctonas las zonas quemadas o degradadas.

Muchas de estas técnicas forman parte de la agricultura ecológica, que prioriza la materia orgánica y la vida del suelo.

Qué puedes hacer tú

No hace falta tener una finca para ayudar. En casa, en el jardín o en una maceta, puedes proteger la tierra con acolchado (mulching) y plantas cubresuelos, y evitar dejarla desnuda bajo la lluvia. También puedes elegir productos de agricultura ecológica o de proximidad, evitar el papel y la madera de procedencia dudosa y apoyar a organizaciones que restauran terrenos degradados. En excursiones, quédate en los senderos: pisar fuera de ellos favorece la formación de regueros.

Preguntas frecuentes

¿La erosión y la desertificación son lo mismo?

No. La erosión es la pérdida física de suelo; la desertificación es la degradación de tierras en zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas, y la erosión es una de sus causas.

¿Cuánto tarda en formarse el suelo?

Muy despacio: la formación natural de suelo se mide en siglos, de modo que un suelo perdido no se repone en una vida humana. Por eso se insiste tanto en prevenir la erosión.

¿Todos los desiertos son por culpa humana?

No. Muchos desiertos son naturales y muy antiguos. La preocupación está en la degradación acelerada de tierras productivas por la actividad humana.

¿Qué fertilizante repone un suelo erosionado?

Ninguno por sí solo. Los abonos aportan nutrientes, pero la recuperación requiere materia orgánica, cobertura vegetal y tiempo.

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