Si queremos un estilo de vida amigable con el planeta debemos ser atentos a la hora de comprar, y esto debería incluir también la ropa. Afortunadamente, en este campo el futuro pinta cada día más verde, con iniciativas diversas por todo el mundo. Aquí te hablaremos de algunas, con la idea de que tomes en cuenta esta importante contribución al planeta que podemos hacer cuando toque renovar el guardarropa.

Hilo y telas de plástico

En muchos países ya se elabora hilo y telas a partir de plástico reciclado. Tal es el caso de Vicunha, empresa que en Brasil avanza ahora en este campo con la línea de tejidos ECO-D, fabricados con una combinación de poliéster hecho de botellas plásticas recicladas y algodón BCI.

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Este algodón es el que cuenta con una certificación internacional que asegura la producción del mismo en forma sostenible; los tejidos se colorean con sustancias naturales de caña de azúcar y se consume 80% menos agua que en los procesos convencionales.

Por su parte, la marca californiana Dockers lanzó recientemente su colección Wellthread de camisas, remeras, pantalones, chaquetas, prendas biodegradables hechas con lácteos, azúcares y biopolímeros. En su fabricación se cuida la remuneración justa de los trabajadores, y que todo el proceso tenga un bajo impacto en la naturaleza, minimizando, por ejemplo, el consumo de agua y electricidad. La marca reconoce que el precio es mayor que el habitual, pero asegura que los consumidores se ven compensados por ayudar al planeta y porque las prendas están diseñadas para durar más.

En 2009 hizo su aparición Oat Shoes, fabricante holandesa de zapatos casuales y deportivos, quienes después de llevar al mercado las primeras zapatillas biodegradables del mundo, se mueven hoy con creciente éxito en un mercado cada vez más competitivo.

La madurez y el éxito también pueden ser verdes

En Alemania los dos hermanos Freitag ya desde 1993 volvieron muy rentable a nivel global su idea de bolsos hechos reciclando el plástico con el que se cubre a los camiones. Ellos cuentan que, recientemente, querían para su propio uso cotidiano prendas de vestir que les gustasen y fuesen acordes a sus ideales ecológicos, pero que les costó conseguirlas, por lo que decidieron hacerlas ellos mismos.

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Por eso han lanzado una colección de camisetas y pantalones casuales para hombres, elaborados con fibras naturales de cáñamo y lino, totalmente biodegradables. En el caso de los botones de los pantalones tuvieron una excelente idea para que pudieran ser metálicos: cuando el pantalón va a ser desechado simplemente se le desenroscan los botones, que luego pueden usarse en otro pantalón. Esta ropa, en el momento en que se vaya a descartar, puede arrojarse en un compostero casero (recipiente para hacer abono orgánico), y ya en unos 6 meses se habrá desintegrado por completo.

El cuidado de Freitag con lo que hacen es minucioso. Toda la materia prima que utilizan y que no proviene de su localidad es de procedencia europea,  expresamente traída de lugares lo más cercanos posible, para minimizar el inevitable impacto ambiental del transporte. Y todos sus sistemas de fabricación, incluso la nueva sede de su fábrica, están dentro del concepto “de cuna a cuna”, que implica que todo el proceso procura seguir un ciclo perpetuo,  tal como ocurre en la naturaleza.

Ponernos la capa de héroes

La diseñadora española Mónica Muriel, residente en China, está en procura de financiamiento (mediante la plataforma digital Kickstarter) para su proyecto “Un mundo, un vestido”. Consiste en llevar al mercado un vestido multiforma de dos piezas, que se puede usar de cincuenta maneras diferentes y, por tanto, sirve para toda ocasión. Se fabricará con total amabilidad medioambiental, por trabajadores de sectores excluidos que recibirán salarios dignos, y será 100% biodegradable.

Pero incluso hay iniciativas que suenan a ciencia ficción: Catalytic Clothing es un proyecto de la diseñadora Helen Storey y el químico Tony Ryan, auspiciados por dos universidades y el London College of Fashion, que busca contribuir con la ropa a la descontaminación del aire. En pruebas realizadas donde trataron previamente unos pantalones con nanopartículas de titanio, mientras la persona se mueve, la prenda va absorbiendo y eliminando contaminantes, dejando el aire más limpio a su paso.

¿Qué te parece esto?, ¿te animas ahora a tener en cuenta al planeta la próxima vez que vayas a comprar ropa?  O ¿ya lo estabas haciendo? Coméntanos y si te gustó el artículo, compártelo entonces con tus amigos.

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