Todos los seres vivos son parte fundamental e indispensable del planeta tierra y debemos respetarlos. El problema, es que algunos de estos seres vivos se introducen en nuestras casas y se reproducen sin control pudiendo llegar a generar graves problemas de salud a nuestras familias; es lo que conocemos como una plaga.

Se denomina plaga a una colonia de organismos animales o vegetales que se extiende sin control en nuestros hogares y que es molesta o perjudicial para las personas. Existen muchos tipos de plagas dependiendo del tipo de ser vivo. Por ejemplo hay plagas de insectos (cucarachas, chinches, pulgas, hormigas, polillas…), hay plagas de roedores (ratones y ratas) o incluso plagas de bacterias (legionella) entre otras.

Cuando se produce una plaga es importante llamar a un técnico especializado en control de plagas para que esta no se extienda ni genere problemas de salud agudos. En este artículo vamos a ver cómo los controles de plagas han evolucionado para ser más respetuosos con el medio ambiente.

Una alternativa respetuosa para el control de plagas

 

A la hora de erradicar una plaga nociva existen muchas formas diferentes de hacerlo. Hasta ahora lo más común era utilizar productos químicos que mataban al animal o bacteria en cuestión. El problema es que muchas veces estos productos químicos utilizados eran realmente tóxicos, peligrosos para la salud y nocivos para el medio ambiente.

Conforme ha ido avanzando la tecnología y la ciencia en el campo del exterminio de plagas; han ido apareciendo nuevas alternativas mucho más respetuosas con las personas y también con el medio ambiente.

El control integrado de plagas es una técnica que consigue erradicar al “invasor de nuestros hogares” utilizando métodos compatibles con el medio ambiente y que garanticen la salud de las personas. Estos métodos pueden ser físicos, biológicos y en última instancia químicos (siempre usando composiciones respetuosas).

Dentro del control ecológico de plagas también es muy importante la prevención. Se establecen sistemas preventivos que eviten la aparición o re-aparición de la especie invasora. Esto se hace muchas veces mediante un sistema de seguimiento y corrección de las técnicas utilizadas.

Un ejemplo muy interesante de control de plagas ecológico es el que se realiza con mariquitas para acabar con el pulgón de los jardines. En lugar de echar insecticidas que pueden acabar afectando a otros insectos no perjudiciales o incluso acabar introduciéndose en las plantas de nuestro huerto por filtración, se utilizan mariquitas que se alimentan de este animal. Se suelta una importante cantidad de mariquitas en el jardín y se deja que poco a poco vayan acabando con todos los especímenes de pulgón. Cuando estas terminan en el jardín, se van volando a otra parte sin causar más daños.

Para redactar este artículo hemos contado con la ayuda de una empresa de control de plagas en Madrid. Ahora ya conoces que existe una alternativa no sólo más respetuosa con el medio ambiente sino también más saludable para tu familia. ¡Elige bien!

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