Se ha hablado mucho de la radioactividad; sin embargo, a veces nos olvidamos del terrible impacto que tiene en el planeta y por qué se la considera una latente enemiga. En Ecología Útil queremos darte una reseña para refrescar la información y mantenernos conscientes de su negativo poder.

Los terribles efectos de la radioactividad

Los efectos de la radiación causan graves enfermedades e, incluso, el cambio y mutación genética de los seres vivos. Pero ¿cuándo podemos estar amenazados por la radiación? En casos de accidentes nucleares, como los sucedidos en la ciudad de Chernobil en abril de 1986, en Ucrania, o como el acontecido en Fukushima, Japón, cuando un tsunami causó la explosión de una central nuclear el 11 de marzo de 2011.

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Ante un caso similar, algunos científicos expertos recomiendan sembrar nuevas especies vegetales para contrarrestar sus efectos. Los jardines, el cultivo de plantas, flores y árboles frutales sirven de apoyo para crear zonas libres o áreas que no están afectadas por radiaciones. Un ejemplo de aquellas plantas que crecen en zonas llamadas «neutras» son: begonias, dalias, geranios, gladíolos, helechos. Y otro tanto sucede con algunos árboles como: olmos, tilos, plátanos, cerezos y perales.

Plantas que crecen en zonas radiactivas

Sin embargo, también existen plantas a las que les gusta desarrollarse en zonas afectadas por las llamadas “geopatías” o zonas afectadas por electromagnetismo, ionización, radiación, u otros. Ellas son: cinerarias, crisantemos, ficus, fresnos, kiwi, musgos, líquenes, vid, avellanos, moreras, gomeros, hayas, fresnos y tunas.

De aquí debemos decir, además, que de estas últimas especies existen muchas que absorben y transforman las energías negativas de las geopatías, haciendo que el medio resulte beneficioso; algunas de ellas son la vid y las tunas o cactus, y también están las que esparcen esa negatividad al medio, como los gomeros, hayas y fresnos.

¿Qué sucede con los animales?

Definitivamente, también los seres vivos de otras especies pueden indicarnos con su comportamiento, desarrollo y crecimiento cuáles son las áreas de las que debemos cuidarnos para no ser víctimas de la radiación de nuestras ciudades. De allí que sea vital la observación del entorno para efectuar las acciones pertinentes.

Muchos animales reaccionan a la influencia de la radiación muriendo o mutando sus especies. En general enferman y sufren por los efectos dañinos luego de accidentes nucleares. Con el accidente de Fukushima fueron echadas al mar unas 11.500 toneladas de desechos radiactivos que acabaron con gran parte de la biodiversidad marina en la región.

No es un secreto todo el potencial negativo que tiene la radioactividad en el reino animal y vegetal, es nuestro deber defender al planeta de sus estragos, desarrollando una observación activa y preparándonos para actuar con más fuerza cuando no se respete el equilibrio natural y nuestros ecosistemas se vean amenazados.