Sin duda, el Big Ben apunta a tiempos de cambios en la ciudad de Londres, sobre todo ahora, cuando las famosas cabinas rojas que una vez fueron emblema de la fría y lluviosa ciudad británica, comienzan a colorearse de verde para dar paso a la nueva era de la tecnología solar.

Londres promueve el uso de energía solar

Las antiguas cabinas telefónicas están siendo desinstaladas y sustituidas por nuevas cabinas ecológicas. El proyecto Solarbox tomó en sus manos la idea de crear cabinas que dispongan de paneles solares en el techo y baterías integradas recargables, con el fin de que todo aquel que se quede sin carga en sus teléfonos inteligentes, pueda recargarlos en el momento en el que quedan incomunicados en medio de las calles londinenses.

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Smartphones y iPhone pueden recargarse en las nuevas cabinas

El asunto es simple. Ya los teléfonos públicos de aquellos años ’80 no eran utilizados en la capital inglesa, por lo que Solarbox tuvo la idea de crear nuevas cabinas que sirvieran igualmente para el funcionamiento de los nuevos teléfonos inteligentes. ¿Cómo? Las cabinas cuentan con paneles solares de 86 cm y baterías que se recargan con energía solar. Con tan solo tres horas de exposición al sol, la batería integrada de cada cabina puede generar energía para un año.

¿Quiénes son los responsables de este genial invento?

Unos chicos ingleses llamados Kristy Kenney y Harold Craston. Ambos, licenciados de la London School of Economics y cabezas del proyecto Solarbox, dieron rienda suelta a su imaginación y a la fabulosa idea de aprovechar esta energía sustentable.

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Nos cuentan que las cabinas verdes también poseen diversos tipos de conectores para cargar cualquier modelo de dispositivo inteligente, ya sean tablets, cámaras y, por supuesto, celulares.

En solo diez minutos la batería de tu dispositivo se cargará y te ayudará a continuar con tus actividades, mientras te diriges hacia algún lugar de la ciudad de Londres. En este tiempo, dentro de la ecocabina puedes disfrutar de los anuncios comerciales que permiten financiar el proyecto y hacerlo gratuito.

La publicidad también permite seguir cambiando cabinas rojas por verdes, para hacer de la antigua ciudad de Londres, una mucho más avanzada y ecológica.

¿Cuántos otros países podrían replicar con éxito esta fantástica idea? ¿En qué país te gustaría que se replicara? ¿Qué es lo que más te gusto de este proyecto verde? ¡Cuéntanos!