Las placas solares permiten aprovechar la radiación del sol para generar energía en viviendas, negocios y otros edificios. Aunque suelen identificarse únicamente con los paneles que se ven en el tejado, forman parte de un sistema más amplio en el que intervienen distintos componentes para transformar la luz solar en electricidad utilizable.

Conocer qué tipos existen, cómo están construidas y qué factores condicionan su producción ayuda a entender mejor el funcionamiento del autoconsumo antes de plantearse una instalación.

Cómo convierte un panel solar la luz en electricidad

Los paneles solares fotovoltaicos están compuestos por numerosas células capaces de reaccionar ante la radiación solar. Cuando reciben luz, generan electricidad en corriente continua.

Esta energía todavía no puede alimentar directamente la mayoría de los aparatos del hogar. Para poder utilizarla, pasa por un inversor, que la convierte en corriente alterna. A partir de ese momento, puede destinarse a electrodomésticos, iluminación, climatización, aerotermia o cualquier otro consumo eléctrico de la vivienda.

La producción obtenida dependerá de factores como:

  • La potencia y el número de paneles.
  • La orientación e inclinación del tejado.
  • La presencia de sombras.
  • La ubicación de la vivienda.
  • Las condiciones meteorológicas.
  • La época del año.

Por este motivo, dos instalaciones con una cantidad similar de paneles no tienen por qué generar exactamente la misma energía.

De qué partes está formada una placa solar

Aunque desde el exterior parezca una pieza compacta, cada módulo integra distintos materiales y elementos de protección.

Las células fotovoltaicas son las responsables de generar electricidad y suelen estar fabricadas con silicio. Sobre ellas se coloca un vidrio resistente que las protege de la lluvia, el viento y otros agentes externos.

El marco aporta estabilidad al conjunto, mientras que los materiales encapsulantes y la lámina posterior aíslan las células y evitan que la humedad las deteriore. Finalmente, la caja de conexiones permite unir cada panel al resto del sistema.

El término módulo fotovoltaico se utiliza habitualmente en contextos técnicos, aunque en la práctica placa, panel y módulo suelen hacer referencia al mismo elemento.

Qué tipos de placas solares se utilizan

Dentro de la tecnología fotovoltaica pueden encontrarse diferentes soluciones. Las placas monocristalinas son actualmente muy habituales en viviendas por su elevado rendimiento y porque permiten aprovechar bien el espacio disponible.

También existen paneles policristalinos, aunque su presencia ha disminuido en instalaciones residenciales. Los bifaciales pueden captar radiación por las dos caras cuando su colocación y la superficie situada debajo permiten aprovechar la luz reflejada.

Los paneles de capa fina son más ligeros y flexibles, pero se emplean con menos frecuencia en tejados domésticos.

Para conocer las tecnologías y modelos disponibles, se puede consultar un catálogo de placas solares y comparar su potencia, eficiencia y garantías.

No deben confundirse estos sistemas con los paneles solares térmicos, cuya finalidad principal es producir calor para calentar agua, no generar electricidad.

Cómo se aprovecha la energía generada

La electricidad obtenida puede consumirse directamente mientras las placas están produciendo. Cuando la generación supera las necesidades de la vivienda, existen dos opciones principales.

Una de ellas consiste en almacenar la energía en una batería solar para utilizarla durante la noche o en momentos con menos producción.

Otra posibilidad es verter la energía sobrante a la red y acogerse a un sistema de compensación de excedentes que permita aplicar su valor económico en la factura, según las condiciones contratadas.

Qué conviene analizar antes de instalarlas

Antes de diseñar una instalación, es necesario estudiar el consumo anual y saber en qué horas se concentra. También deben revisarse el espacio disponible, la orientación del tejado, las sombras y la posibilidad de incorporar almacenamiento.

El presupuesto debería especificar los paneles, el inversor, la estructura, las garantías, la legalización y la monitorización. Una instalación adaptada a la vivienda permite aprovechar mejor la producción solar y reducir la dependencia de la red eléctrica.